Estudio de Carga de Fuego: qué es y por qué tu empresa lo necesita para cumplir con la SRT

Qué es el Estudio de Carga de Fuego, quién está obligado a tenerlo y qué exige la normativa argentina. Guía simple para dueños de PYMES.

Leonardo De Franco

9/14/20263 min read

Matafuego montado en pared de planta industrial con señalética de seguridad contra incendios
Matafuego montado en pared de planta industrial con señalética de seguridad contra incendios

Si tu empresa ya pasó por una inspección de la SRT o está por habilitar un local, es probable que en algún momento te hayan pedido el Estudio de Carga de Fuego. Y si nunca lo escuchaste, mejor: es momento de conocerlo antes de que te lo pida un inspector, no después.

Qué es, en criollo

El Estudio de Carga de Fuego (ECF) es el cálculo que determina cuánto calor liberaría un incendio en tu local si se quemara todo lo que hay adentro: estanterías, mercadería, máquinas, muebles, materia prima. La normativa lo resuelve de una forma bastante ingeniosa: convierte todos esos materiales a su equivalente en madera (el material de referencia) y calcula cuántos kilos de madera equivalente hay por cada metro cuadrado de tu local.

Ese número no es un dato de curiosidad técnica. De él depende, por ley, cuánta resistencia al fuego tiene que tener la estructura de tu local, cuántos matafuegos necesitás, de qué tipo, y a qué distancia máxima tiene que estar cada uno de cualquier punto de trabajo.

Por qué te lo exige la ley

El ECF está establecido en la Ley 19.587 de Higiene y Seguridad en el Trabajo, reglamentada por el Decreto 351/79 (Capítulo 18 y su Anexo VII), y su cumplimiento es controlado por la SRT. No es un trámite optativo ni un capricho de consultor: es la base sobre la que se define toda la protección contra incendios de tu empresa. Sin ese cálculo hecho correctamente, cualquier matafuego que compres o pared que levantes es, en el mejor de los casos, una corazonada.

Solo puede elaborarlo y firmarlo un profesional matriculado: un Licenciado en Higiene y Seguridad en el Trabajo, o un Ingeniero o Arquitecto especializado en la materia. No es algo que se resuelva con una planilla bajada de internet.

Por qué importa separar por sector y por clase de fuego.

Acá está el punto que muchas veces se pasa por alto, y que le da título a este artículo. Dos cosas distintas, que conviene no confundir:

Sectorización. La normativa obliga a dividir tu establecimiento en sectores de incendio de hasta 1.500 m² cada uno, delimitados por elementos constructivos con resistencia al fuego adecuada. La lógica es simple: si el depósito de productos químicos y la oficina administrativa están en el mismo sector "a los efectos del incendio", un foco de fuego en uno se lleva puesto al otro. Bien sectorizado, un incendio queda contenido y le da tiempo a la gente para evacuar y a los bomberos para actuar.

Clase de fuego. No todos los incendios se combaten igual. Un fuego de papel o madera (clase A) se apaga enfriando. Uno de líquidos inflamables como solventes o pinturas (clase B) se apaga cortando el oxígeno, y con agua lo único que lográs es esparcir el combustible y empeorar todo. Un fuego en un tablero eléctrico bajo tensión (clase C) necesita un agente no conductor. Y si trabajás con determinados metales (clase D) o con freidoras industriales (clase K), los agentes extintores son todavía más específicos. Un matafuego mal elegido para la clase de fuego equivocada no solo no apaga el incendio: puede agravarlo.

Por eso el estudio no termina en "cuánto calor hay": determina también qué tipo de riesgo predomina en cada sector, y de ahí sale qué matafuegos comprar, cuántos, y dónde ubicarlos.

Qué te entrega concretamente el informe

  • - La sectorización de tu establecimiento, con la carga de fuego calculada por sector.

  • - La clasificación de riesgo de cada sector.

  • - La resistencia al fuego exigida a paredes, techos y estructura.

  • - El potencial extintor mínimo requerido: cantidad, tipo y ubicación de matafuegos.

  • - Recomendaciones concretas de mejora si algo no está cumpliendo.

Cada cuánto hay que renovarlo

La normativa no fija un plazo de vigencia. El estudio hay que actualizarlo cuando cambian las condiciones que le dieron origen: se suma o cambia maquinaria, se modifica la distribución del local, cambia el rubro o el tipo de materiales que se manipulan o almacenan. Aun así, lo recomendable es hacer al menos una vez por año un nuevo relevamiento para verificar que las condiciones siguen siendo las mismas que las del estudio inicial — no porque la ley lo exija con ese plazo, sino porque es la forma de detectar a tiempo un cambio que nadie reportó formalmente.

La idea de fondo

El Estudio de Carga de Fuego no es un papel para el cajón ni un trámite para calmar a un inspector. Es, literalmente, el mapa de cuánto riesgo de incendio tiene tu empresa y qué hay que hacer para reducirlo. Tenerlo bien hecho es la diferencia entre un incendio contenido a tiempo y uno que te para la operación — o algo peor.

Si no sabés si tu empresa lo tiene, si algo cambió en tu local desde la última vez, o simplemente hace más de un año que no se revisa, en GSI Consultora lo evaluamos y lo tramitamos por vos.

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